Emoción y Bienestar

El equilibrio que necesitas

Cannabis y psicosis.

Desgraciadamente, España es uno de los países con mayor consumo de cannabis. Un 28’6% de la población española (unos 8 millones de personas) reconoce haber consumido esta sustancia alguna vez. Según el informe de 2011 del Observatorio Español de la Droga y  las Toxicomanías, el consumo de cannabis entre la población de 15 a 65 años en 2009, es de un 32,1 %, habiendo crecido en un 17,6% desde el año 1995 en el que el porcentaje de la población que consumía era del 14,5%.

La revista ‘Lancet Psychiatry Journal’ ha publicado recientemente un estudio en que se analizaron durante seis años a 760 londinenses, concluyendo que el consumo de las variantes “más frecuentes” del cannabis puede provocar en el 24% de los casos la aparición de “serias” enfermedades mentales. Además, en personas que la ingieran a diario se multiplica por cinco las posibilidades de padecer alguna de estas patologías, especialmente aumenta el riesgo de padecer un episodio psicótico.

El consumo de cannabis no es una condición necesaria ni suficente para padecer psicosis, sin embargo, en personas que presentan cierta vulnerabilidad este consumo precipita su aparición. Esto se debe al THC (Tetrahidrocannabinol), el componente psicoactivo más importante del cannabis. La aparición de cuadros psicóticos constituye uno de los principales efectos asociados a la marihuana, pero su consumo también puede empeorar el curso de la enfermedad en los pacientes con esquizofrenia.

En ocasiones se tiene la creencia errónea de que el cannabis es “inocuo” o incluso que es “saludable”. Como estamos viendo, esto no es cierto, además de para la salud mental, tiene graves perjuicios también para la salud física y por la adicción que genera también tiene consecuencias a nivel familiar y social.

Sus efectos en nuestro sistema nervioso nos producen sensación de relajación y bienestar, aspecto que mantiene poderosamente el consumo. El TCH genera cambios neuroquímicos en nuestro cerebro, haciendo que necesitemos consumir y que cuando no lo hacemos tengamos un gran malestar y mucha ansiedad, por lo que pasamos de consumir por placer, a consumir para evitar estas desagradables sensaciones. Cuanto mayor tiempo llevemos consumiendo, mayor será la dependencia a la sustancia, y más perjudicada se verá nuestra salud.

Recuerda que el único consumo seguro es el que no existe. Todo empezó con una calada.