Emoción y Bienestar

El equilibrio que necesitas

LA ANSIEDAD Y SU INTERFERENCIA EN EL RENDIMIENTO ACADÉMICO.

Os dejamos nuestro artículo publicado en la revista “La Vela” del I.E.S. Vela Zanetti de Aranda de Duero.

Las situaciones de evaluación por sus características suelen producir ansiedad en algún grado a todas las personas. Esta ansiedad hace que estemos más alerta y más activados, algo deseable para afrontar la situación con éxito. Sin embargo, cuando esta ansiedad es muy elevada, no sólo no nos ayuda, sino que nos boicotea comprometiendo nuestro rendimiento. Es decir, la relación entre ansiedad y rendimiento es de “u invertida”. Por ello niveles muy bajos de ansiedad se relacionan con niveles bajos de rendimiento pero niveles muy elevados de ansiedad también, encontrando el nivel óptimo de rendimiento en niveles medios de activación.

La ansiedad se convierte en un problema cuando la frecuencia, intensidad o duración de ésta resultan excesivas dando lugar a limitaciones en la vida personal, social y/o laboral del individuo (Miguel-Tobal, 1996). A pesar de no contar con estudios epidemiológicos amplios, se estima que en nuestro país aproximadamente entre el 15% y el 25% de los estudiantes presentan niveles elevados de ansiedad ante los exámenes.

Esta emoción se manifiesta en tres niveles: cognitivo, fisiológico y motor. EL primer nivel,  el cognitivo hace referencia a nuestros pensamientos, creencias, expectativas, atribuciones, etc. Es característico que aparezcan autoevaluaciones negativas en cuanto al rendimiento o desempeño de cada uno. Estos pensamientos negativos interfieren en los procesos psicológicos básicos (percepción, atención, memoria, motivación, lenguaje, aprendizaje, pensamiento y emoción) imprescindibles no sólo durante el momento de evaluación, sino durante el aprendizaje en el aula y durante el estudio. Las manifestaciones a nivel fisiológico son consecuencia de la activación simpática del Sistema Nervioso. Algunas de ellas son: taquicardia, hiperventilación, sudoración, cefaleas, tensión muscular, mareos, dilatación pupilar, relajación de esfínteres… Por último, las manifestaciones a nivel motor pueden ser diversas como por ejemplo morderse las uñas, movimientos repetitivos, tics, ingestión de alimentos, evitación de la situación temida, etc.

Aprender a gestionar nuestros pensamientos y nuestra activación fisiológica nos ayudará a disminuir los niveles elevados de ansiedad. Es común también que aparezcan problemas de sueño, por ello es importante mantener una buena higiene del sueño, acompañada por supuesto, de unos adecuados hábitos de estudio, fundamentales para el éxito académico.

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