Emoción y Bienestar

El equilibrio que necesitas

La IRA: ¿amiga o enemiga?

La IRA es una de las emociones básicas (innata en el ser humano) con una valencia displacentera que conlleva sentimientos que pueden oscilar desde la irritación hasta la furia o rabia, pasando por el enfado o cabreo. Estos sentimientos (componente cognitivo) se acompañan de una respuesta fisiológica caracterizada por el incremento de activación del Sistema Nervioso Simpático, endocrino, aumentos de tensión muscular y de una respuesta motora que implica características expresiones faciales y conductas de tendencia agresiva. Todo ello es debido a que la ira prepara a nuestro organismo para dar una respuesta de lucha y protección ante una amenaza que hay que combatir, habiéndonos sido útil a lo largo de la evolución.

Por este motivo, esta emoción surge principalmente en situaciones interpersonales evaluadas como violación intencional e injusticia de nuestras expectativas o de nuestro terreno personal, siendo el ataque una de las formas de afrontamiento prioritariamente elegida. Se caracteriza por:

  • ALTO AFECTO NEGATIVO
  • ALTA ACTIVACIÓN FISIOLÓGICA
  • BAJO CONTROL PERCIBIDO

Para conocer mejor esta emoción tenemos que distinguir entre:

  • IRA INTERNA: la persona que experimenta un intenso sentimiento de irritación, furia y/o enojo tiende más a suprimir esos sentimientos que a expresarlos verbal o físicamente. Esto no implica que no haya ira, sino que no se está expresando, lo cual es bastante perjudicial para nuestro organismo si no se acompaña de un adecuado control de la ira.
  • IRA EXTERNA: estilo de afrontamiento en que la persona  experimenta sentimientos de enfado a través de conductas verbales o físicas dirigidas hacia otras personas o también hacia objetos del ambiente. Esta manifestación de la ira está relacionada con las conductas hostiles y agresivas.
  • CONTROL DE LA IRA: el control de la ira es muy importante. Experimentar ira es algo normal, lo importante es que tengamos habilidades para controlar tanto la ira interna como la externa. Si hay control, se tenderá a buscar y poner en marcha estrategias cuya finalidad es reducir la intensidad y duración de los sentimientos, así como resolver el problema que los ha provocado.

En resumen, la ira es una emoción social que, si bien es adaptativa, puede ser perjudicial para nuestra salud y para nuestras relaciones sociales si la experimentamos con demasiada frecuencia, intensidad y duración, pero sobre todo, si no tenemos estrategias y habilidades para ejercer control sobre ella. Si te sientes en esta situación, no dudes en contactar con un especialista que pueda ayudarte a manejar esta emoción.