Emoción y Bienestar

El equilibrio que necesitas

MIEDOS E INFANCIA

Los miedos son fenómenos muy comunes durante la infancia y la adolescencia. En general descienden con la edad y no suelen darse al azar, sino que poseen un significado biológico-evolutivo (han sido útiles para la supervivencia de la especie).

Los más frecuentes en la infancia son: el miedo a la separación, a los estímulos desconocidos (como los extraños) o el miedo a estímulos que pudieron ser peligrosos para la especie en otros períodos dniños-miedo-dormir-solose la evolución (alturas, serpientes), estos son propios de los dos primeros años de vida. En los niños de 2-4 años puede aparecer el miedo a los animales, a la oscuridad, a los ruidos fuertes provocados por truenos o tormentas, por ejemplo. Entre los 4-6 años se mantiene el miedo a los animales, a la oscuridad y a los ruidos fuertes, disminuye el miedo a los extraños pero surge el miedo a las catástrofes y a los seres imaginarios (brujas, fantasmas, monstruos, etc.). Esto es porque a medida que el niño crece, aumenta su capacidad cognitiva y sus miedos se vuelven algo más elaborados.

Aunque suelen tener una finalidad adaptativa durante ciertos períodos del desarrollo evolutivo, también pueden, si son intensos, interferir en las actividades y desarrollo del niño y/o adolescente, y por tanto, pueden ser objeto de atención psicológica. Se considera habitual y normal que un niño de cinco años experimente cierto temor a separarse de sus padres. Sin embargo, si este temor se mantiene a los 14 años y el niño, por ejemplo, evita dormir en casa de otros familiares o amigos o no va de colonias por miedo a separarse de sus padres no hablaremos de miedo, sino de un trastorno de ansiedad de separación.

La intervención psicológica en estas situaciones es fundamental para el desarrollo emocional y social del menor, así como para su entorno que normalmente es quien se encuentra más limitado a priori.