Emoción y Bienestar

El equilibrio que necesitas

Navidad y duelo. ¿Cómo sobrellevar estos días?

Las fechas navideñas para las familias que han sufrido la muerte de un ser querido se convierten en un tiempo difícil, de nostalgia, de sufrimiento y de incomprensión, y se reactivan sentimientos de aflicción por la persona fallecida y de contradicción ante la duda de si deberían celebrar las fiestas.

Son comunes algunos de estos pensamientos durante esta época del año: “Quiero que las fiestas pasen cuanto antes, que me levante un día y que hayan terminado”; “Que no lleguen nunca”; “No pienso celebrarla, haré como si no existiera”…  La Navidad, hasta para los corazones más fríos, evoca nostalgia y recuerdos de algún tiempo mejor. Y esa carga de sentimientos se antoja más grande cuando se echa de menos a alguien que ya nunca va a volver a estar. Sin duda, el dolor que produce la pérdida de un familiar o amigo, en estas fechas, se vuelve más patente.

Algunas personas deciden, sobre todo el primer año, no celebrarlas, hacer como si fueran días normales, o bien realizar un viaje a un lugar que no les recuerde lo que ha sucedido. Pero al año siguiente tendrán que volver a enfrentarse a la misma situación, por lo que siempre habrá una primera Navidad sin él/ella.

Nunca se está suficientemente preparado para la muerte de un ser querido. Además,  el primer año es “el año de las primeras veces sin él o ella”, pero por ese mismo motivo, es necesario “unirse para construir una nueva Navidad, afrontando la pérdida y la vida de los que quedan de una manera distinta”.

Las claves para vivir las fiestas de una nueva forma son hacer una reunión familiar previa donde cada miembro, incluidos niños y adolescentes, expresen sus sentimientos; repasar los rituales habituales de la familia y negociar lo que se comunica o no; buscar una manera simbólica y creativa de recordar a la persona fallecida, y hablar con los niños y las personas dependientes de la familia para facilitarles su proceso adaptativo.

Realizar una reunión familiar donde cada uno exprese sus sentimientos, no sólo ante el fallecimiento, sino ante los rituales de Navidad, “permitirá que todos sepan lo que realmente necesitan, que respeten las decisiones tomadas y agradezcan saber cómo pueden ayudar”. “Es importante escucharnos activamente, empatizar con el proceso de duelo del otro y negociar lo que podemos o no compartir (comunicación asertiva)”. “Eso, y marcar los recuerdos de la persona ausente de forma clara, contando lo que la hacía especial, ayudará a que el resto del tiempo pueda vivirse con menos dolor”.

El niño debe ser partícipe en todo momento del dolor que produce la ausencia y de los recuerdos que se evoquen hacia esa persona querida. La facilitación del proceso del duelo a los niños y adolescentes conlleva incorporarlos a todos los rituales del recuerdo y para ello proponemos hacer cosas con ellos como preparar un dibujo que podamos colgar en el árbol o depositar en el Belén, escribir algo en honor al ser querido que pueda leerse en familia, preparar bolas de navidad con fotos o soltar una paloma o un globo con un mensaje…