Emoción y Bienestar

El equilibrio que necesitas

PAUTAS DE ORIENTACIÓN PARA PADRES DIVORCIADOS

¿Estará nuestro hijo mejor si permanecemos casados? Esta es una de las preguntas más frecuentes que se hacen los padres que están pensando en divorciarse. La respuesta no es fácil, y dependerá de la relación y las pautas que lleven a cabo los progenitores. Si la pareja está continuamente discutiendo y generando un ambiente agresivo y lleno de emocionalidad negativa en el hogar, es posible que sea beneficioso para ellos. Sin embargo, cuando la pareja después de separarse continua discutiendo e incluso, involucrando a los hijos en las discusiones y enfrentándoles hacia uno de los progenitores, estaremos poniendo a los menores en una situación doblemente difícil.

Lamentablemente, estos casos se observan con mayor frecuencia de la deseada y por eso hoy queremos compartir algunas pautas para padres divorciados.

Algunos de los mitos que existen sobre el divorcio cuando hay hijos son:

1. Los padres siempre deben permanecer juntos por el bienestar de sus hijos.
2. El divorcio de los padres siempre tiene efectos negativos e irreversibles sobre los hijos.
3. Los hijos se adaptan mejor al divorcio en determinadas edades.
4. Mi divorcio puede ser sencillo.
5. No hay nada que los padres puedan hacer para mejorar el proceso de adaptación de sus hijos durante y después del divorcio.

Estas creencias son erróneas, por ello a continuación os planteamos una serie de conductas positivas de los padres tras el divorcio, para que este proceso se lleve a cabo de la mejor forma posible, y sobre todo, prevaleciendo el desarrollo afectivo, cognitivo y social de los menores.

  • Asegurar que los niños entienden que los padres les siguen queriendo.
  • Hablar con los hijos sobre el abandono. Garantizarles que a pesar de ser necesarias las ausencias, el padre que no tiene la custodia va a estar también con ellos. Es mejor para el hijo tener una base consistente y continua de visitas del progenitor que no vive con ellos.
  • Mantener una relación sociable o cordial con el excónyuge. No discutir ni pelear delante de los hijos. Es el factor más importante relacionado con la manera en que los hijos se adaptan a vivir separado de sus padres. Está directamente relacionado con el nivel de adaptación del niño a la nueva situación familiar.
  • Es muy importante una disciplina consistente. Ambos padres deben utilizar métodos para educar que sean similares y apropiados para la edad del niño. Se debe tener el mismo límite en lo que es “conducta aceptable del niño” en los dos hogares en los que va a vivir.
  • No usar a los niños como mensajeros en la comunicación de los padres.
  • No usar a los niños como espías para saber cosas sobre la vida de su excónyuge.
  • No hablar negativamente del padre o la madre delante de sus hijos. Recordar que el excónyuge ante todo es el padre o madre de su hijo.
  • Permitir que los abuelos se relacionen estrechamente con sus nietos, pero dejando muy claro que la máxima autoridad son los progenitores.
  • Desculpabilizar a los hijos de la separación o el divorcio, mostrándoles que ellos con sus conductas no son culpables, que lo que no funcionó fue la relación de los padres como pareja conyugal. Aclarar la situación y relación que los hijos tendrán con el padre que deja el hogar; si los visita, es necesario que estas visitas sean puntuales y regulares.
  • Tener en cuenta las necesidades del menor:
    • Necesito querer a mucha gente (ambos progenitores, padrastro/madrastra, parientes, etc.) sin culpabilidad y sin que me hagan sentir desleal; cuanto más amor reciba, más tengo que dar y más me gustará dar y recibir.
    • Necesito tener una rutina diaria y semanal, una que no esté llena de reglas alternas y trastornos.
    • Necesito pasar tiempo con mis dos padres, sin importar lo que quieran y deseen los adultos en cuanto a conveniencias, dinero, o sus sentimientos. Las visitas me pertenecen a mí; son mi derecho, no el derecho de mis padres.
    • Quizás esté enfadado, triste, y temeroso y necesite expresar esos sentimientos.
    • Necesito que me caigan bien mis dos padres ya que los dos forman parte de mí, y necesito también que me tranquilicen asegurándome que no hay nada de malo en eso.
    • Necesito no tener que echarle la culpa a alguien, ni ponerme de parte de uno o de otro.
    • Necesito no tener que tomar decisiones de adulto. Necesito seguir siendo niño, y no ocupar el lugar de un padre y desempeñar sus deberes, ni ser amigo o compañía de un adulto, ni ser el que consuela a mis padres.
    • Necesito nunca tener que elegir con quién vivo. Esta decisión le corresponde a adultos sabios. El tener que tomar esa decisión siempre va a herir a alguien, y por lo tanto, a mí. No puedo nunca elegir entre mis padres.

Si os encontráis en una situación similar y no sabéis cómo manejarlo, orientaros por un especialista será de gran ayuda.