Emoción y Bienestar

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TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) en niños y adolescentes

Al menos 1 de cada 200 niños y adolescentes es diagnosticado de TOC en el mundo occidental. Comprender el impacto que el trastorno tiene en sus vidas es importante para ayudar a conseguir un tratamiento adecuado. Aunque no en todos los casos la afectación es la misma, sí que se produce en general un impacto importante en la vida de la persona, que normalmente también afecta a su entorno familiar.

La rutina se interrumpe: puede hacer la vida muy difícil y estresante a niños y adolescentes. Por la mañana sienten que deben hacer sus rituales, de lo contrario el resto del día no irá bien. Por la noche, se sentirán igualmente obligados a completar sus rituales compulsivos antes de ir a la cama. Algunos pueden estar despiertos hasta altas horas de la madrugada debido a su TOC, y con frecuencia estarán agotados al día siguiente.

Los problemas en la escuela: El TOC puede afectar a la tarea, a la atención en clase y a la asistencia escolar. Si esto sucede, es necesario que tanto padres como docentes tomen cartas en el asunto, y reajusten las exigencias escolares con los cambios que resulten necesarios.

Problemas físicos: el estrés y los problemas a la hora de dormir hacen más probable que los niños enfermen físicamente.

Las relaciones sociales: El estrés que supone ocultar sus rituales a los compañeros, el tiempo que dedican a susobsesiones y compulsiones, y cómo sus amigos reaccionan a sus comportamientos relacionados con el trastorno, afectará de un modo importante a las relaciones del niño con TOC.

Los problemas con la autoestima: Los niños y adolescentes afectados a menudo se preguntarán si están “locos” porque su modo de pensar y comportarse es diferente al de sus amigos y familiares. Por esta circunstancia que en algunos casos habrá dado lugar a la vergüenza y en otros le ha hecho sentirse “extraño” o “fuera de control”.

El control de la ira: Suele ocurrir que los padres se vuelven reacios a cumplir con las demandas relacionadas con el TOC del niño (¡o no pueden!). Incluso cuando los padres establecen límites razonables, los niños y adolescentes con TOC pueden volverse ansiosos y enojados.

Otros problemas de salud mental: Los niños y adolescentes con TOC son más propensos a tener problemas de salud mental adicionales. La depresión, los trastornos de ansiedad y la tricotilomanía se han asociado al TOC en estas edades. Lo mismo ocurre, aunque en menor medida, con el Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH ), trastornos de tics y trastornos del comportamiento.

Los pensamientos y comportamientos asociados con el trastorno obsesivo-compulsivo a menudo desconciertan a los padres, profesores y compañeros. Reconocer los síntomas del trastorno puede ser un reto, ya que pueden ser fácilmente mal interpretados como indiferencia, oposicionismo o preocupaciones sin sentido.

Además, los niños y adolescentes pueden tratar de ocultar sus síntomas o pueden no saber cómo expresar sus preocupaciones subyacentes. A menudo, un padre o un profesor sólo ve el resultado final del síntoma (excesivo cansancio, más tiempo a solas en el dormitorio, o rabietas cuando el niño no es capaz de hacer algo a su manera).

Los síntomas además pueden variar con el tiempo o cambiar la forma en que aparecensegún el contexto, lo que complicará aún más el diagnóstico. Los niños pueden ser capaces de resistir las obsesiones y compulsiones en la escuela pero no en casa. Los síntomas pueden fluctuar, con más síntomas en períodos de estrés y menos síntomas en otros momentos.

Si se deja sin tratamiento, la enfermedad puede conducir a considerables limitaciones en otras áreas de la vida del niño. En algunas situaciones, como respuesta a la ansiedad extrema, al aislamiento social, y a la actividades limitadas, un niño puede llegar incluso adesarrollar pensamientos de autolesión.